Las normas de la casa
Pocas, claras y no negociables. No están para vigilarte, sino para que todo el mundo pueda estar tranquilo. Al entrar en Esencia Salvaje, las haces tuyas.
El consentimiento va primero
Todo empieza con un sí libre y sin presión. Un “no”, un silencio o un “ahora no” se respetan siempre, dentro y fuera de las herramientas. Nadie tiene que justificar sus límites.
Respeto de verdad
Trato cuidado, sin insultos, acoso, presión ni discurso de odio. Aquí se viene a conocer gente, no a rendir cuentas ni a incomodar a nadie.
Personas reales, mayores de edad
La comunidad es solo para mayores de 18 años y con identidad verificada. Nada de perfiles falsos ni de suplantar a otra persona.
Lo que pasa aquí, se queda aquí
La confidencialidad es sagrada. No se comparte fuera quién está dentro ni lo que se dice o se ve. La discreción protege a toda la comunidad.
Nada se graba ni se difunde
El contenido que se comparte es consentido y efímero: se va con la conversación. Grabar, hacer capturas o difundir fuera lo que otra persona comparte es motivo de baja inmediata.
Sin prisa, a tu ritmo
No hay que rendir ni demostrar nada. Cada persona marca su ritmo, y eso también se respeta.
Cuida el espacio
Si algo no va bien, repórtalo. Detrás siempre hay alguien de la comunidad. Cuidar la casa es cosa de todas y de todos.
Saltarse estas normas tiene consecuencias, según la gravedad: desde un aviso hasta la suspensión o la expulsión sin devolución. Lo hacemos para que Esencia Salvaje siga siendo un lugar seguro. Gracias por cuidarlo contigo dentro. 🤍
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